Un informe presentado por ONU Mujeres y la Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito (Onudd) revela que, diariamente, 140 mujeres y niñas pierden la vida a manos de sus parejas o familiares cercanos, lo que equivale a un feminicidio cada 10 minutos. Este escalofriante dato fue difundido el 25 de noviembre, durante el Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra la Mujer.
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Cifras alarmantes a nivel global
En 2023, de las 85,000 mujeres y niñas asesinadas intencionadamente, el 60 % fueron víctimas de parejas íntimas o familiares, según el informe titulado “Femicidios en 2023: Estimaciones mundiales de los feminicidios cometidos por parejas íntimas o familiares”.
África encabeza las tasas de feminicidio relacionado con parejas o familiares, seguida por América y Oceanía. En América Latina, la Cepal registró al menos 3,897 feminicidios en 2023, con un promedio de 11 mujeres asesinadas cada día, reflejando una preocupante continuidad de patrones patriarcales y violentos.
Un problema que trasciende fronteras
El feminicidio, la forma más extrema de violencia de género, no discrimina por fronteras ni estatus socioeconómicos. En América Latina, más del 50 % de las mujeres asesinadas en el ámbito doméstico fueron víctimas de sus parejas íntimas.
Llamado urgente a la acción
Ghada Waly, directora ejecutiva de la Onudd, enfatizó la necesidad de fortalecer los sistemas de justicia penal para garantizar la rendición de cuentas, al tiempo que se desmantelan las desigualdades de poder y prejuicios de género que perpetúan la violencia.
Por su parte, Sima Bahous, de ONU Mujeres, destacó que la violencia de género es prevenible con legislación efectiva, recopilación de datos de calidad, financiamiento a organizaciones defensoras de los derechos de las mujeres y el compromiso de los gobiernos.
Iniciativas clave para prevenir feminicidios
El informe resaltó iniciativas como el protocolo colombiano para evaluar el riesgo de feminicidio, que integra información de autoridades judiciales y forenses para identificar casos de alto riesgo. Este protocolo busca mitigar el riesgo mediante un enfoque preventivo y fue diseñado tras alarmantes cifras de mujeres asesinadas por sus parejas en Colombia entre 2014 y 2017.

